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LA MALETA- Por Jorge Andrés Orozco- Colombia

  • Foto del escritor: Pensando En Voz Alta
    Pensando En Voz Alta
  • 13 ago 2024
  • 5 Min. de lectura

Por favor, dime algo, siempre me dices algo, ¿Estás brava? ¿Por qué quieres lastimarme? Antes afirmabas que me amabas, o me pedías perdón cuando me enojaba; llorabas a mis pies, me decías que no lo volverías a hacer, que cuando el señor de la carnicería te preguntara cómo estabas, dirías que eres una mujer comprometida y que dejara de ser metiche. Lo hacías por respeto a mí. No sabes la alegría que sentía cuando escuchaba esas palabras. Te sonreía al tiempo que limpiaba tus lágrimas, y te ponía hielo en esa hermosa carita. Te daba besitos para que, como el culito de rana, pudieras sanar. Lo que hice, lo hice siempre por el amor que te tenía, y porque en el fondo era eso lo que querías, que te mostraran el camino correcto. Sin embargo, ahora callas y solo me observas. Ese desprecio me da rabia, ¿cómo puedes hacerme esto? No importa…me calmo…respiro… despacio, como tantas veces me lo has pedido.

 

Te tengo una sorpresa, te la quería decir más tarde, pero mejor de una vez a ver si dejas tu mal genio. ¡Vamos a ir al Doce de Octubre! Me has dicho tantas veces los buenos recuerdos que tuviste de tu infancia allí. Yo digo que te mereces volver. Para ti solo lo mejor, mi amor. Sí, lo sé, debes pensar que es peligroso, pero no importa; yo te protegeré como siempre lo he hecho y como siempre lo haré. Aunque no me vuelvas a hablar, siempre estaré para ti.

 

Mira, voy a empacar tus cosas en tu maleta preferida, el viaje que vamos a hacer es largo. Lo que no me gusta es…que Carlos te la regaló…Seguro que cada vez que la usas piensas en él… ¿Fue tu novio? ¡Maldita! Eso es lo que te gusta, que otros tipos te den, Apuesto a que a él sí le hacías de todo, ¡pero a mí me dices que no! Solo te quejas de lo mucho que te duele, me pides que pare, lloras una y otra vez; esa es tu forma de manipularme, de hacerme sentir como un monstruo. Eres una niña que a la que hay que enseñarle a manejarse bien, incluso si es por las malas. Si no fuera porque te amo tanto ya habría dejado esta relación tan enfermiza. Estoy condenado a estar contigo hasta que la piedad de dios me lleve o tú, con tu egoísmo, me mates.

 

¿No tienes nada que decir aún? Yo sí, recuerdo cuando nos conocimos, tú eras una de esas mujeres «empoderadas». Eras tan infeliz, estabas tan sola, te hacía falta el tacto de un hombre de verdad, un hombre fuerte que te hiciera sentir mujer. A pesar de que tenías un hijo, te acepté, y nunca te lo recriminé. Tu muchacho necesitaba a un padre en su vida, nunca pudo tener un rol masculino, su papá los había abandonado y eso le afectó. Fui yo quien se volvió su papá le mostré lo que era ser un hombre, yo lo salvé de ser afeminado o peor aún un marica. ¿acaso no puedes ver lo generoso que soy? ¿Crees que criar el hijo de otro hijueputa es fácil?

 

Respiro…Me calmo…Tienes razón. Pero no recordemos solo lo malo, reconozco que tú también fuiste buena para mí, me ayudaste a contener mi ira, si no hubiese sido por ti quizá me hubieran matado en una de las tantas peleas que tenía en los bares, buscabas calmar mi rabia, eras como una princesa que doma al dragón. Pero luego me empezaste a manipular…Dejabas de responder mis mensajes, a veces por horas, ¿sabes lo que eso me hacía? Seguro estabas con otro, creía que ya me habías dejado. Yo no podía soportarlo, la culpa me carcomía, la ira me obligaba a dejar que el lapicero se hundiese en mi pie; tú lo sabías muy bien y no hacías nada para evitarlo. Otras veces, aunque me respondías no te despedías bien de mí, esa frialdad me congelaba el cuerpo, los temblores se apoderaban de mí. El que huyeras a México por «oportunidades laborales» fue lo peor.

 

Tus amigas me odiaban querían arrastrarte y alejarte de mí. Víboras, no podían verte feliz, hasta eso tenían que quitarte, porque nunca te quisieron. Te usaban para sentirse bien consigo mismas, sus críticas eran flechas que herían tu corazón, se burlaban de ti. tú misma me contaste que sentías la presión de ser algo que no querías solo por estar con ellas. Tuviste el buen juicio de aceptar mis palabras de no volverlas a ver nunca más; lloraste mucho ese día, pero cumpliste tu promesa. Te diste cuenta que solo yo podría cuidarte. Sabes…que estés bien es lo único que a mí me importa, más que mi vida misma, por eso vamos a ir al Doce de Octubre, al lugar donde fuiste y seguirás siendo feliz, y ahora mucho más conmigo a tu lado, para siempre. Por fin esa idea de regresar a México se te olvidará de una vez por todas.

 

Siempre me chocó eso de que vivieras en México y no aquí conmigo. Solías decirme me decías que lo harías en cuanto tu hijo terminara la escuela; que ya estaba muy bien adaptado al país y que no querías que sufriera cambios bruscos. Los dos sabemos que eso eran puras mentiras. Solo querías estar lejos de mí para irte de fiesta con tus amiguitos, en tanto yo, en Colombia, con cara de pendejo era el hazmerreír de todos. Sí, todos los meses venías a visitarme, solo para reírte luego de mí, lo sé, mis sueños me lo decían. En México sí salías de parranda y terminabas en orgias con gringos, mexicanos, rusos y dios sabe quiénes más. ¿De dónde sacabas la plata para venir tan seguido? Decías que te iba muy bien como programadora, pero tu verdadera profesión era la de puta y engatusadora ¿A cuántos más les decías lo mismo que a mí? Yo no era el único, pero te aseguro que sí seré el último…

 

Pero te perdono, eso ya no vale la pena, amor ¿por eso no me hablas? ¿Por la discusión que tuvimos ayer? Ya te dije, no me gusta que vivas tan lejos, eso es todo. Se salió un poco de las manos, pero ya está solucionado, ahora, nada podrá separarnos, ya sabré donde estás todo el tiempo…Ya casi termino de empacar la maleta, amor, te encantará. Tenerte entre mis brazos es maravilloso, casi no pesas, ¿Si ves que te muevo con cuidado? Esta maleta fue hecha para ti ¡cabes a la perfección! Ven, dame un beso y déjame escuchar tu dulce voz antes de que nos vayamos.

Komen


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